La vida y la muerte son sinónimos de un sueño.

Lo plantea Shakespeare en Hamlet:

Morir; dormir. ¿Dormir? ¡Soñar acaso!

O Calderón de la Barca:

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Otro poeta, Bécquer nos dice:

Al brillar un relámpago nacemos,
y aún dura su fulgor cuando morimos;
¡tan corto es el vivir!
La Gloria y el Amor tras que corremos
sombras de un sueño son que perseguimos;
¡despertar es morir!

Vuelvo a Shakespeare. Esta vez en La Tempestad:

Estamos hechos de la misma materia que los sueños. Nuestro pequeño mundo está rodeado de sueños

Por supuesto no debo omitir a Borges: There are more thing:

El hombre olvida que es un muerto que conversa con muertos.

 No elegí filosofos ni científicos para apoyar mi teoría. Me basé en poetas, porque ellos intuitivamente, como los artistas, saben más de ciencia y filosofia.

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