Sin destino manifiesto

Desde los albores de la Revolución de Mayo fuimos un país sin destino manifiesto. Nos debatimos derramando sangre entre el Tirano Federal y el Salvaje Unitario. Por un breve lapso, que en la historia de nuestro país son sólo una página, y que va de los años ochenta del siglo XIX hasta bien entrado los años treinta del siglo XX, logramos convertirnos en un pujante país en que las masas hambrientas de inmigrantes del mundo venían a integrarse a nuestra Nación. Sólo dos países de América atraían por sus virtudes y aún con sus defectos a una mayoría de inmigrantes: Los EE: UU: y Argentina.

Pero este hecho fue un soplo en nuestra historia. Los hijos de inmigrantes, el noventa por ciento de nuestra población, como bien lo describe Florencio Sánchez en “M’hijo el dotor” pierden conciencia de ciertos límites, y justifican el engaño y la irresponsabilidad. Muchos, como Isidoro Cañones, la genial creación de Dante Quinterno, solo buscan la ventaja, el facilismo, e idiológicamente, para justificarse resucitan al Tirano Federal y el Salvaje Unitario  bajo otros nombres como imperialismo Vs. Populismo. La culpa de nuestra decadencia no es de nadie. O es de oscuras conspiraciones.  Pero al final sin un destino manifiesto. Sin proyectos de Nación,

Culpables somos todos los que habitamos este suelo. Seguimos los cantos de sirena de políticos corruptos, ineficientes. Y en algunos casos ignorantes o inmorales.

Pero cómo revertir esto?

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