Rudyard Kipling

Prolífico escritor inglés (Bombay, 30/12/1865 – Londres, 18/01/1936) narró principalmente varios relatos sobre la India y la influencia del Imperio Británico en ese territorio. Otros relatos los sitúa en Inglaterra y los EE. UU. En su haber se cuentan novelas, cuentos cortos, poesía y cuentos infantiles.

Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1907 cuando a principio de siglo estos premios no era lo mismo que ahora. No había promotores literarios que, periodismo mediante, impulsaban a tal o cual escritor. El premio se ganaba por las letras, y no por la editorial.

Para mayor información recomiendo los siguientes sitios:

http://es.wikipedia.org/wiki/Rudyard_Kipling

http://www.kipling.org.uk/

Pero lo que más me interesa señalar aquí es su condición de Francmasón. Autor masón por excelencia es en la literatura masónica lo que Mozart lo es en la música masónica.

Se destaca de otros autores masones (Leon Tolstoi, Thomas Mann, Conan Doyle, etc.) por lo prolífico en tocar el tema de la Francmasonería. Hay un interesante estudio sobre uno de sus famosos cuentos: “El Libros de la Selva” y su relación con la Francmasonería. Puede leerse en el siguiente sitio:

http://www.javlop.com/artedelosbosques/home.htm

Kipling fue iniciado en la Logia Esperanza y Perseverancia nº 782 con apenas 20 años. Su padre era masón y curador del museo de Lahore, India. Y hasta su muerte en 1916 fue un leal y legítimo masón.

Uno de los errores que más se comete es considerarlo el propagador de las glorias del imperio Británico. En realidad este calificativo no es correcto. Quienes así lo califican, por lo general no han leído a Kipling. Y si lo han leído ha sido superficialmente.

Kipling ha sido un propagador de una civilización en que la tolerancia religiosa y política, junto con la noción masónica del progreso son la base de un mundo mejor. Si debemos poner un calificativo deberíamos decir que ha sido un propagador de una civilización masónica.

En sus obras se trasunta su espíritu masónico, y se muestra como un crítico del Imperio Británico.

Es fácil leer a Kipling si se busca un cuento o novela de aventuras y pasar el tiempo. Es difícil leer al Kipling que está detrás de cada historia.

El primer Kipling rinde culto a la aventura, al valor personal, a la amistad. A la iniciativa personal. Al progreso. El segundo Kipling va más allá: Entra en concepciones filosóficas y religiosas profundas. Entra en la naturaleza humana con sus bajezas y virtudes.

Es un maestro de la metáfora. Quizá por esto no es comprendido en su totalidad. Sus obras, cargadas de simbolismo, exigen en el lector un esfuerzo intelectual. Solo releyendo tres o cuatro veces logramos descifrar sus oscuros acertijos.

Incluso, a veces no se entiende ni siquiera superficialmente por cuanto escribe para ese momento. Es decir describe hechos cotidianos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX que en muchos casos ya han sido olvidados. Es un Victoriano, y como todo el mundo sabe las costumbres victorianas han sido criticadas ferozmente. Quienes critican las costumbres victorianas, se quedan en la superficie. En la anécdota. La más común es decir que era un mundo de hipocresía. Yo desafío a que me digan si el mundo de hoy no es más hipócrita que el que existía en tiempos de la reina Victoria.

Borges, que admiraba a este escritor, mencionaba que los cuentos de Kipling son “lacónicas obras maestras”.

Observaciones sobre “Kim”

Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten;

Borges, El Aleph

“Kim” se titula un cuento de Rudyard Kipling. Kim es el nombre de un joven que a la edad aproximada de los cinco o seis años queda huérfano de padre y madre. Su padre, inglés, había sido sargento de un regimiento colonial, mientras que su madre era india. A esa edad queda al cuidado de una hermana de su madre que le permite vagar todo el tiempo por la ciudad de Lahore. Es un chico de la calle que se relaciona con naturalidad con santones, mendigos y contrabandistas. Aprende la universidad de la calle.

En el inicio de la novela se presenta a Kim, ya con doce años, sentado a ahorcadas sobre un viejo cañón. Enfrente describe el museo de Lahore, (museo del que el padre de Kipling era curador) que los indígenas llaman la Casa Maravillosa. Continuando con la descripción agrega que detrás del museo se encuentra la Casa Mágica que los europeos llaman Logia Masónica. (Logia que el escritor frecuentaba).

Es en ese momento que conoce, y se hace amigo, de un monje tibetano que viene a visitar el Museo. Mas tarde el monje le confía que se haya en peregrinación en busca del Río de la Flecha. Este río, según el lama, lo purificará y le revelará el secreto de su existencia. Le propone a Kim que sea su chela, es decir su discípulo. El joven acepta y comienzan un camino que estará lleno de incidentes, accidentes y acontecimientos. En ese recorrido el lama lo ira instruyendo espiritualmente. Por su parte Kim no abandonará a su antigua ocupación: La de mensajero y mandadero de un contrabandista, que luego se revela como espía al servicio del ejército británico.

En algunos momentos Kim pensará como europeo y actuará como indio. En otros pensará como indio y actuará como europeo. El autor propone con esto una coexistencia entre dos mundos distintos: El europeo y el indio. Tiende un puente entre ambas culturas.

Poco tiempo después es descubierto por los soldados del regimiento a que pertenecía su padre. El coronel del regimiento, que se identifica como masón, reconoce al hijo del sargento, que también era masón. En nombre de la hermandad llega a un acuerdo con el lama, y los sacerdotes del regimiento ( uno católico y el otro anglicano) para que Kim estudie en el colegio San Javier (colegio al que había asistido el autor), subvencionado por una logia masónica.

Parte pasará pupilo aprendiendo la ciencia europea, y parte estará con el lama, como su discípulo.

Son dos caminos diametralmente opuesto que sin embargo se complementan. Sugiero por tanto la lectura de este cuento rico en descripciones sobre ambos mundos que, sin embargo, repito, se complementan.

Al finalizar, cinco años después, sus estudios en San Javier, el coronel lo recluta como espía al servicio de su majestad. En tanto le permite continuar siendo discípulo del lama a condición de que no olvide sus deberes.

Esto que parece antagónico: ¿Espia y al mismo tiempo discípulo de un lama? Sin embargo el autor se esfuerza en demostrar que la vida no es lineal. Que los antagonismos se complementan. Es el yin y el yang en movimiento.

Concluyo transcribiendo la parte final de este cuento que, paradójicamente quién haya leído “El Aleph” encontrará muy semejante. Es el momento en que el lama llega al final de su búsqueda encontrando el Río de la Flecha. Dice así:

–           Sí, mi alma quedó libre, y remontándose como un águila vio que no había allí ni el lama Teshu ni ninguna otra alma. Lo mismo que una gota se desvanece en el seno del líquido, así alcanzó mi alma la Gran Alma, que está más allá de todas las cosas. En aquel momento, elevado por la contemplación, vi toda la India, desde Ceilán en el mar, hasta las montañas y mis propias Rocas Pintadas de Such-zen. Vi todos los campos y las aldeas donde hemos descansado alguna vez. Las vi a un tiempo y en el mismo lugar, porque estaban dentro del Alma. Por lo cual conocí que el alma había pasado más allá de la ilusión del Tiempo, del Espacio y de las Cosas. Y entonces me di cuenta de que era libre. Te vi acostado en un camastro y te vi rodando por la montaña agarrado al idólatra: al mismo tiempo, y en el mismo sitio, en mi Alma que, como te digo, había tocado la Gran Alma. También vi el estúpido cuerpo del lama Teshu tendido y al hakim de Dacca arrodillado a su lado y gritándole al oído. Después mi Alma quedó completamente sola y no vi nada porque, habiéndome hundido con la Gran Alma, yo era ya todas las cosas. Y medité durante millares y millares de años, libre de pasiones, plenamente consciente de las Causas de todas las Cosas. De repente, una voz gritó: «¿Qué será del muchacho si mueres?», y sufrí una enorme sacudida por la piedad que me inspirabas; y dije: «Volveré con mi chela para que no pierda la Senda»; y en esto mi Alma, que es el Alma del lama Teshu, se desprendió de la Gran Alma con sacudidas, anhelos, y náuseas y sufrimientos que no pueden contarse. Como los huevos del pez, como el pez del agua, como el agua de la nube, como la nube del aire denso, así brotó, así saltó, así se alejó, así se desprendió el Alma del lama Teshu de la Gran Alma. Entonces una voz gritó: «¡El Río! ¡Dirígete al Río!», y miré hacia el mundo, que, como he dicho antes, era todo y uno en el tiempo y en el espacio, y vi claramente que a mis pies corría el Río de la Flecha. En aquel momento mi Alma encontró el obstáculo de algún mal o algo parecido del que no estaba completamente limpia y que descansaba sobre mis brazos y se enroscaba alrededor de mi cintura; pero conseguí rechazarlo y me precipité, como un águila en su vuelo, al lugar donde se encontraba el Río. Y así, por tu salvación, fui apartando mundo tras mundo. Yo vi debajo de mí el Río, el Río de la Flecha, y descendí hacia él, y sus aguas me cubrieron; y de este modo me encontré de nuevo en el cuerpo del lama Teshu, pero libre de pecado, y el hakim de Dacca me sostenía la cabeza sobre las aguas del Río. ¡Está aquí! ¡Está detrás del bosquecillo de mangos…, aquí mismo!

Algunas coincidencias entre El Aleph y El río de la Flecha:

En El Aleph:

Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó

En El río de la Flecha:

…vi toda la India, desde Ceilán en el mar, hasta las montañas y mis propias Rocas Pintadas de Such-zen. Vi todos los campos y las aldeas donde hemos descansado alguna vez. Las vi a un tiempo y en el mismo lugar, porque estaban dentro del Alma.

Un cuento masónico

“El hombre que quiso ser rey”, de Rudyard Kipling, es un cuento corto que se desarrolla entre la India y Afganistan en la época del apogeo del imperio Britanico.

Es la historia de dos hombres de dificil clasificación moral, puesto que se los puede catalogar como “soldados de fortuna”; pillos; lumpenes. En algunos momentos se comportan con ingenuidad, y en otros con gran ingenio. Uno, llamado Dravot, es un hombre ambicioso; el otro, Peachy, lo es menos. Ambos inteligentes. Tienen fe en si mismo y están dispuestos a imponer su voluntad. Son “pequeños” hombres, con grandes ideas. La única autoridad que parecen respetar, hasta cierto punto, como se vera en el cuento, es la de la Francmasonería.

La narración, en su primera lectura merece por momentos el calificativo de caótica e imprecisa.

Ahora bien, una lectura más atenta nos advierte que tales incoherencias son aparentes. Poco a poco vamos descubriendo que en todo el cuento, dividido en tres actos, hay dos niveles de interpretación superpuestos. Como capas de pintura. La primer capa visible nos muestra el color de la aventura relatada, una parte, en primera persona, por un narrador que se supone es el autor. Y otra parte por uno que ha perdido la razón.

La segunda capa nos revela una fábula con el color de la locura a que llegan los seres humanos poseído de ambiciones desmedidas. Subliminalmente está referido a las pasiones humanas. Por último, como toda pintura, tiene una base, ésta es definitivamente masónica. Quizá, sin proponérselo, Kipling propone un acertijo masónico.

Desde el epígrafe ya tenemos un enigma. Este dice así:

“Hermano de un príncipe y amigo de un mendigo con tal de que sea digno”

Los escritores, a veces, colocan epígrafes en forma de enigma, es una historia oculta en breves frases. El epígrafe vaticina, también, lo que de ahí en más se relatará. Los epígrafes, muchas veces, son más difíciles de desentrañar que la obra misma. Y éste que he leído no escapa a esa regla.

Es así que al comenzar la narración, el autor, intenta una aclaración del epígrafe diciendo que: -La ley, como dice la cita, establece una justa norma de vida que no es fácil seguir-. Mas adelante agrega: -He sido muchas veces amigo de un mendigo, en circunstancias que a ambos nos impedían descubrir si el otro era digno…- Luego agrega: -todavía le falta [a él] ser hermano de un príncipe-. E intenta aclarar diciendo que conoció -a quien pudo haber sido rey-. Por último manifiesta que éste, el futuro rey, le prometió la posesión de un reino, pero teme que el futuro rey esté muerto, y entonces llega a la conclusión de que si quiere ser rey tiene que buscarlo por su cuenta.

El epígrafe, pareciera que es una metáfora inspirada en otra metáfora expuesta por Shakespeare en Hamlet. En esa obra el príncipe de Dinamarca comenta: …los mendigos son cuerpos, y los reyes y los héroes ambiciosos, sombras de mendigos-. Para luego agregar: -El rey gordo y el mendigo flaco son dos platos diferentes, pero se sirven en la misma mesa-. Y añade: -Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido a un rey, y comerce después el pez que se alimentó de aquel gusano-. Y concluye diciendo -Nada mas que manifestar cómo un rey puede pasar progresivamente a las tripas de un mendigo-.

Esta metáfora Shakespereana puede interpretarse que sólo los mendigos son dignos, puesto que son los menos ambiciosos. Para Shakespeare un rey y un héroe los une la ambición, y por lo tanto serán sombras de mendigos. Recordemos también que el príncipe de Dinamarca poco a poco se va volviendo loco como los personajes del cuento.

También la cita tiene connotaciones masónicas. Veamos: El candidato ingresa a una logia como un mendigo. Se le ha quitado parte de su ropa, se lo despoja de sus valores, se lo viste pobremente. Estando en ese estado el venerable maestro le pregunta si no le llama la atención de cómo se encuentra y confiando en nuestra honestidad, siempre que el mendigo (el profano) sea digno. Una vez iniciado el candidato se convierte en hermano (príncipe).

En resumen, el epígrafe anticipa una historia de locos, ambiciones, reyes y mendigos.

I

El primer acto de la narración comienza con un viaje en tren. En ese viaje el narrador comparte el asiento con un desconocido. No se presentan, es decir yo soy fulano, yo soy mengano. El desconocido no dice su nombre, y el narrador no revela el suyo. Conversan animadamente y por último el desconocido le pide al narrador que dentro de ocho días le dé un mensaje a un extraño que está aproximadamente a cuatrocientos kilómetros de distancia. El mensaje es críptico puesto que solo debe comunicar al desconocido lo siguiente: Él ha ido al sur por una semana.

Luego hay un juego de palabras de naturaleza masónica. El extraño pasajero se da a conocer como masón al narrador con un surtido de palabras en que no se menciona la palabra masón o masonería, y que, a propósito Kipling enreda para no revelar las justas palabras de reconocimiento de dos hermanos masones. En cuanto al enigmático mensaje: Él ha ido al sur por una semana parece ser una antigua palabra de pase del grado de compañero.

En efecto, en los antiguos retejamientos, el retejador  pregunta al compañero:

-¿Dónde estaban los compañeros de oficio?-

A lo que el compañero debe responder: -En el sur…

-¿Por qué? - inquiere el retejador.

-Para instruir a todo hermano forastero-, contesta el compañero.

Precisamente el narrador y el extraño pasajero son dos forasteros, y hermanos.

Luego el extrañó pasajero se despide y desciende en una pequeña estación del camino. Más tarde el narrador baja en otra estación y se dedica a su trabajo relatando lo siguiente:

-…me dediqué a negociar con diversos reyes, y en ocho días mi vida sufrió muchos cambios. Unas veces vestía de etiqueta me codeaba con príncipes y políticos, bebía en copas de cristal y comía en vajilla de plata. En otras  ocasiones me tumbaba en el suelo y devoraba lo que podía conseguir en un plato hecho de hojas, y bebía agua de charcos, y dormía bajo la misma manta que mi criado. Y ese era todo el trabajo del día.

Por último, en la fecha exacta, como lo prometió al extraño, va en busca del personaje a quien deberá dar el mensaje. -Se ha ido al sur por una semana.

Al consultar el mapa caemos en la cuenta que el narrador ha hecho un viaje, primero de Ajmir a, supuestamente, Bombay, que es cuando se encuentra con el primer extraño. Es un viaje desde el norte al sur pasando por el este. Luego hace un viaje del sur al norte pasando por el oeste para encontrarse con el segundo extraño y darle el mensaje.

Es decir que sigue la dirección de las agujas del reloj. Es un viaje circular. Aparenta el recorrido a través de una logia.

Como se aprecia en el cuadro de dibujos de primer grado , el círculo contiene un punto en su centro representando la vida. A su vez el círculo está limitado a dos líneas paralelas. Una en el norte y otra al sur. La línea norte representa a Moisés, la del sur a Salomón. El uno simboliza el viaje a la tierra prometida. El otro el regreso con sabiduría. El círculo representa el recorrido de un masón durante su vida, y necesariamente durante su recorrido tocará ambas líneas paralelas, y por lo tanto el masón que se mantenga circunscripto allí no puede errar.

Aquí culmina el primer acto de esta historia.

II

En el segundo escenario el narrador describe el movimiento diario de un periódico, y en especial durante la noche y la madrugada, antes del cierre de la edición. Con esto nos está diciendo que el diario es matutino. Detalla los personajes y ejemplares autóctonos que pasan por la redacción, dándonos a entender que se trata de un diario de provincia. Hace un comentario sobre un brote de epidemia que flagela a un rincón de la India con una crítica directa a la Gran Bretaña diciendo: -Pero el imperio y los reyes siguen divirtiéndose con tanto egoísmo como antes-. Por último, antes de entrar en la sustancia de la historia, describe con realismo las noches bochornosas e insoportables de calor.

Es en ese momento, a las tres de la mañana, que los dos personajes señalados al inicio del relato entran otra vez en escena. Esta vez con nombre y apellido.

Se presentan ante el narrador de esta historia como Daniel Dravot y Peachy Tagliaferro Carnehan. Ambos se presentan como hermanos aunque en ningún momento el narrador menciona su condición de masón.

Ahora bien, ¿a cuento de qué se presentan el par de vagabundos, de madrugada, en la redacción de un diario? Probablemente como a esa hora de la mañana difícilmente esté abierta una biblioteca, ambos personajes van al diario por mapas y una enciclopedia. Según le explican al narrador quieren ubicar una región remota que se denomina Kafiristan, y ser reyes de dicha región. A pesar que el narrador opina que el sol les a quemado los sesos a ambos accede a que se informen.

Cuando uno lee el nombre Kafiristan, viene a su memoria Las mil y una noche, y piensa que se trata de un nombre inventado. Es decir una tierra de fantasía, una región creada por el autor. Más aún cuando uno consulta un mapa moderno y este nombre no aparece. Pero no es así, en los mapas del siglo XIX figura dicha región al noreste de Afganistán, en un valle llamado Hindo Kush. El nombre actual de la región es Nuristan. Kafiristan significa: tierra de infieles. Y Nuristan: tierra de la luz. Por supuesto que es una coincidencia, como todo lo que estoy detallando aquí.

Finalmente el par de aventureros, después de consultar mapas y enciclopedias, comunican al narrador que a la mañana siguiente partirán hacia la “tierra prometida”. Agregan que han suscrito un acuerdo en el cual se comprometerán a ser reyes de Kafiristan; que mientras dure su aventura no tomaran alcohol; y no tomaran mujer; que se conduciran con dignidad y discreción, y que podrán contar uno con el otro. Firman así el acuerdo y el el narrador también firma como testigo. Antes de salir del diario le piden al narrador que al día siguiente vaya a despedirlos en la plaza del mercado.

Así que en la mañana de la partida el narrador recuerda la cita y decide ir a la plaza …para ver si mis dos amigos cumplían con la palabra dada. El punto de partida se describe como un lugar de inmundicias humanas. -El bazar -comenta -es un albañal humano… Allá se reúnen todos los pueblos de Asia central y casi el resto de la India.

En ese lugar el narrador encuentra a la pareja disfrazados de sacerdotes mendigos, por añadidura simulando estar locos. Desde el centro de un mundo surrealista entonces parten dos locos, disfrazados de sacerdotes y mendigos, y que solo pueden salir de ese mundo, con la idea de ser reyes. Tengamos en cuenta que solo los locos como ellos emprenden este tipo de aventuras. También fueron locos: Marco Polo, Alejandro Magno y Colón.

Por último sus dos amigos, al partir,  le piden un recuerdo de hermano, y éste le entrega a uno de ellos un compás que lleva en la cadena de su reloj. Quizá, el compás, signifique que ambos se mantengan en los verdaderos limites de su extravagante aventura.

III

Llegamos así al tercero y último acto de esta historia de ficción. El autor, mediante el recurso de la metáfora nos dice: -La rueda del mundo pasa por las mismas faces una y otra vez. Se fue el verano y tras él el invierno, y llegaron y pasaron otra vez. Más adelante agrega -…y durante el tercer verano…- Y de esta forma nos enteramos que ya han pasado tres años, que es cuando uno de los dos extravagantes personajes regresa. Es Carnehan. Aquí el narrador cede la palabra a éste. Carnehan, entonces contará su odisea. El autor, con la habilidad de un consumado escritor produce en el habla de Carnehan el efecto de la locura. Transmite literalmente el estado de ánimo de un hombre esquizofrénico.

Carnehan comienza en forma confusa, deshilvanada, a narrar lo que vivió desde el momento que partieron y cruzaron la frontera de la India con sus camellos, y entraron en territorio Afgano. Describe un primer viaje azaroso; luego un segundo y un tercero hasta que llegan a la región de Kafiristan. Luego de algunas escaramuzas dispersas con autóctonos descubren que en esa región hay hombres blancos -…más blancos que Ud. y que yo -dice -, con el pelo amarillo y notablemente corpulentos.

Aquí debemos hacer una aclaración: El autor al hacer hincapié en el color de la epidermis de esta tribu obliga al lector desprevenido, o ignorante de la historia de la región, a pensar en el carácter racista de estas líneas. Puede pensar en una licencia que se toma el autor para destacar, quizá, la superioridad racial del blanco. Pero si investigamos en la historia de la región del nordeste de Afganistán nos llevamos una sorpresa. En primer lugar en la región Bactriana, vecina a Kafiristan, y que juntas pertenecen al valle Hindo Kush es cuna de la raza aria. Pero hay más. Cuando Alejandro Magno llega a esa región, es sorprendido al descubrir que antepasado de los griegos ya la ocupaban. Por último una gran mayoría de soldados de Alejandro, antes de que éste continuara sus conquistas hacia la India, se asentaron en la región.

También es importante destacar que en esta región la mitología griega ubica el nacimiento de Dionisio (o Baco para los romanos), y que Hércules paseó en la región cumpliendo uno de los doce trabajos.

Como se puede advertir con unas simples líneas todo lo que se puede investigar sobre historia y mitología.

Continuemos ahora: Aparentemente, por el hecho de que la pareja, Dravot y Carnehan, poseen armas de fuego, mientras que las tribus de la región solo arcos, flechas y lanzas, se los confunde con dioses. Se los adora como tales. Por intuición, mas que por un acto racional, se hacen amigos de los sacerdotes, enseñan instrucción militar a los hombres, y pacifican por la fuerza a los pueblos circundantes. Luego reparten tierra entre la gente de los distintos poblados e incluso trasladan una población a otro valle. Alguna coincidencia con la realidad actual es pura coincidencia.

El que lleva la voz cantante, y la iniciativa es Dravot, mientras que Carnehan, mas prudente trata de no ser tan impulsivo y mantener cierta distancia con los lugareños. En cierta forma es una especie de conciencia de Dravot, como se vera más adelante.

En sus campañas de conquistas ambos se separan y tres o cuatro meses después se vuelven a juntar en el mismo poblado. Dravot regresa, exultante, con una corona de oro sobre su cabeza que los sacerdotes le han regalado. Además no solo se declara un dios, sino que también se declara hijo de Alejandro Magno y de la reina Semiramis.

Por último le revela a su amigo que -Todo depende del Arte-, por supuesto refiriéndose a la masonería.

Esta es una revelación que sorprende a su amigo, y que confirma al retejar a uno de ellos. Dravot ha descubierto que los sacerdotes practican el ritual masón hasta el segundo grado, y que ansían obtener el tercer grado.

Y acá nos sorprende el autor revelando que los dos hermanos poseen solo el segundo grado. Peachy, en un momento de sentido común aclara. -Entonces deseé haberles explicado desde el principio que no conocíamos los genuinos secretos de un Maestro Masón-. En realidad Kipling nos anticipa que son Compañeros en el inicio del relato, cuando se encuentran por primera vez en el tren, con la famosa frase ya comentada: Se ha ido al sur por una semana.

A pesar de no tener el grado correspondientes y los secretos del grado Dravot se declara igual Gran Maestre y forma una Logia de Tercer Grado. Peachy trata de hacerlo entrar en razón aclarándole que -Va contra todas las leyes formar una Logia sin autorización de nadie-, y remarca: -y tú sabes que nunca hemos oficiado en ninguna Logia.

Sin embargo la ambición de Dravot no lo detiene y asegura que es una jugada política que lo consolida no ya como rey sino como un dios.

En ese estado de obnubilación, obsesión y obcecación Dravot rompe su contrata con su amigo y decide conseguir una esposa. Una reina que engendre una dinastía. No valen aquí los razonamientos de Carnehan argumentando que él firmó, al salir, un contrato en el que se comprometía a no poseer mujer.

Pero una cosa es que un rey elija una consorte y otra muy distinta que una mujer se quiera casar con un dios. Sumado que a los ojos de los sacerdotes él era un dios, y los dioses solo se acoplan con diosas. Aún así Dravot insiste sin medir las consecuencias.

Por último en la ceremonia nupcial se inicia la tragedia. Dravot abraza la mujer, y ésta asustada lo muerde. Ya no queda duda para los sacerdotes. Si una mujer puede morder a un dios quiere decir que no lo es. La caída es inminente. Los sacerdotes sublevan a la población y toman prisioneros a los farsantes. Dravot es obligado cruzar un puente y cuando éste llega al centro cortan las cuerdas y cae en un río. Mientras tanto Carnehan es crucificado y más tarde dejado en libertad.

El relato concluye mostrando Carnehan, al narrador, la cabeza cercenada de Dravot.

Apiadado el narrador lo lleva a un asilo. Días después se entera que Carnehan ha muerto.

IV

Antes de entrar a desentrañar el final de este relato debemos ubicarnos en la época en que Kipling escribió el cuento. Probablemente ubica la acción después de las guerras anglo-afganas. En el siglo XIX, Afganistán se convirtió en campo de batalla de la rivalidad entre el Imperio Británico y la Rusia zarista por el control de Asia Central. Tres Guerras Anglo-Afganas (1839-42, 1878-80, y 1919) terminaron en forma inconclusa. En 1893, Gran Bretaña estableció una frontera no oficial, denominada Línea Durand, separando Afganistán de la India Británica, y Londres les otorgó plena independencia en 1919.

Ahora bien: ¿Qué hay detrás de este relato? En primer lugar es una parodia de las conquistas del Imperio Britanico.

Es interesante detenerse en estos detalles: En 1821-33 un oficial británico, Alexander Barnes, (¿el Dravot de Kipling?) visitó Afganistán, Bukhara y Turkmenistán. En primer lugar llegó a la corte del maharajá Ranjit Singh en Lahore. Barnes está en misión de estudio topográfico y otros aspectos relacionados con las tareas militares, que podemos traducir por “inteligencia militar” (y que ha mi juicio es la menos inteligente de las armas militares). En mayo de 1836 el rey de Afganistán Dost Mohammed mandó un enviado a Rusia. A su regreso llegó acompañado por el teniente Yan Vitkerich, (¿el Peachy de Kipling) éste traía un mensaje del zar Nicolás I que intentaba conseguir la cooperación entre Rusia, Persia y Afganistán. Cuando Dost Mohammed mandó a su enviado (¿Peachy?) a Rusia apareció el enviado británico en Kabul. Éste no era otro que Alexander Barnes (¿Dravot?) con la tarea de convencer a Dost Mohammed.

Estas negociaciones británico-afganas finalizaron sin acuerdo. Dost Mohammed aceptó la oferta de Nicolás I. Esto irritó a Gran Bretaña y una vez más comenzaron a apoyar al Shah Shuja para atacar Afganistán. Gran Bretaña, el maharajá Ranjit Singh y Shah Shuja firmaron un acuerdo. Gran Bretaña y Ranjit Singh prometieron devolver a Shuja su trono ancestral. Las fuerzas británicas se juntaron en Firozpur y comenzaron el 2 de noviembre de 1838 su marcha hacia Kandahar.

Es importante citar a Carlos Marx dado que la historia se ha repetido (invasión sovietica en 1978, y apoyo de EE. UU a los afganos). Escribía Marx con referencia  a la guerra anglo-afgana: “Palmerton [primer ministro británico] había emprendido la guerra sin el conocimiento del parlamento. La guerra afgana se justificó con documentos falsos”. (El mismo proceder de EE. UU. en el 2003 con Irak).

También es una parodia de las conquistas de Alejandro Magno en el valle del Hindo Kush, donde está la región de Kafiristan.

Después de tomar Babilonia, Alejandro es nombrado rey de Asia. Luego reorganiza su ejército en pequeñas unidades para luchar contra las numerosas tribus existentes en la región. En su avance, persiguiendo a Dario , se encuentra con que éste es asesinado por sus propios aliados. Alejandro se indigna puesto que sólo un rey puede matar a otro rey.

Por último llega a Bactria, que en el cuento de Kipling es donde está el templo de Imbra.

El paralelismo continua, mientras en el cuento Dravot quiere formar una dinastía; Alejandro se casa con Roxana, la hija del rey local.

En el cuento Carnehan y los sacerdotes no miran con buenos ojos este casamiento. En Alejandro esta unión no es aceptada por sus generales.

Dravot se declara descendiente de Alejandro y de Semiramis (que también se llama Roxana), y por lo tanto exige que se lo trate como a un Dios. Por su parte, Alejandro pretende imponer la genuflexión, tradición persa que lo súbditos se arrodillan y besan los pies del rey. Los soldados griegos solo se arrodillaban ante los dioses, y hacerlo ante otro ser humano suponía para ellos un sacrilegio.

Dravot, comienza a ver enemigos por todos lados. Alejandro que había adaptado las costumbres persas se encuentra que sus hombres no están de acuerdo y comienza a ver enemigos por todos lados. Ejecuta a Parmenión, el general más celebre por alta traición al negarse a la genuflexión. También el historiador Calistenes se niega y corre la misma suerte. El poder absoluto está corrompiendo a Alejandro de la misma forma que Kipling describe a su personaje.

Por último Alejandro en su sed de conquistas abandona la ciudad de Bactra para conquistar la India. Atraviesa el río Kabul utilizando el puente construido por Hefestión y, como es sabido, cuatro años después muere misteriosamente a los 33 años.

Pero, además de parodiar la historia de la región, usa en esta historia, dos alegorías masónicas. El puente y la cabeza cercenada de Dravot.

En ciertos Ritos masónicos[1], el candidato es subido simbólicamente a una cima de la montaña y quién lo acompaña le muestra un precipicio. Se le puntualiza que ahí se va a levantar un puente de la Razón, donde deberá sacrificar sus supersticiones, la arrogancia, la soberbia y la vanidad. Luego necesitará cruzar ese puente para llegar a la Jerusalén Celeste donde se encuentra el Templo de la Verdad. Pero se le aclara que no podrá pasar con la fe en lo desconocido porque ésta es patrimonio de la ignorancia. Que quienes se extravían y se ciegan por las pasiones o sofismas no podrán pasar. Dravot jamás pudo pasar al ser dominado por la ambición perdiendo la razón.

En otro ritual[2] se le pregunta al candidato si está dispuesto a cortar la cabeza a la hidra de la ambición, el fanatismo y la ignorancia. Por último debe jurar defender la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad, consintiendo que la espada de la justicia se descargue sobre su cabeza si algún día fuese traidor a la Francmasonería o faltase a sus promesas. Dravot no cumplió su contrata y traicionó a la Francmasonería.

Para concluir, entonces, Kipling, con la narración de un suceso fingido, deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante y una enseñanza moral con respecto al poder y la ambición.


[1] Grado 19 del Escosismo.

[2] Grado 9 del escosismo